Celebración del Kagami Biraki 2020- Ceremonia de «Romper el espejo» Comienzo del calendario Marcial

Durante el mes de Febrero, se celebró el comienzo del calendario marcial de la Escuela, mediante la Ceremonia del «Kagami Biraki» – «Romper el espejo» –

Kagami-biraki

  El Kagami-biraki (鏡開き) es una ceremonia tradicional japonesa, cuyo nombre significa literalmente «ruptura del espejo». El término “espejo” hace referencia a un tipo de mochi (torta de arroz glutinoso), propio del Año Nuevo japonés, consistente en un adorno tradicional de dicha celebración, el cual está compuesto por dos mochi redondos, el menor colocado encima del mayor, y sobre éstos un tipo de naranja agria (daidai). Si bien el kagami-mochi es ofrendado actualmente en el altar shintoista (kamidana) o también colocado en el tokonoma ― una pequeña alcoba ubicada dentro de la habitación principal de la casa ―, y ofrendado así a los dioses que visitan el hogar durante el Año Nuevo, tradicionalmente se lo disponía por toda la casa, en diversos lugares.

  Se dice que los dos mochi simbolizan la ida del Año Viejo y la venida del Año Nuevo, el yin y el yang, o la luna y el sol. Por su parte, se dice que el daidai (cuya pronunciación es homónima del término “generaciones”) ​simboliza la continuación del linaje familiar de generación en generación.

  Este mochi ornamental, ofrendado el 1º de enero, es retirado el día 11. Para esta fecha, el mochi (usualmente blando) se encuentra ya endurecido, presentando ajaduras en su superficie, al cual se procede a partir en pequeñas piezas en un ritual denominado Kagami-biraki, para luego ser éstas ingeridas por los participantes a dicho ritual. La partición del kagami-mochi se realiza con las manos o con algún instrumento no cortante (dadas las connotaciones negativas que posee en japonés el verbo “cortar”, tales como “cortar la vida” o “cortar el vínculo”, entre otras), para tampoco dañar a los dioses presentes en el kagami-mochi.

El kagami-mochi apareció por primera vez en el período Muromachi (1336-1573). Se dice que el nombre de kagami (“espejo”) procede de su parecido con un antiguo tipo de espejo de cobre de forma redonda, el cual tenía también una importancia religiosa. Pero fue Ietsuna, el cuarto shōgun Tokugawa, el primero en celebrar la ceremonia del Kagami-biraki, hace unos trescientos años atrás. En vísperas de una batalla, Ietsuna reunió a sus señores feudales en el castillo de Edo para celebrar la seguramente futura victoria y, tras haber regresado ganador, el Kagami-biraki se convirtió en una nueva tradición a seguir.

  El Kagami-biraki constituye un ritual especialmente importante en los dōjōs de artes marciales. Fue incorporado por primera vez en el mundo marcial cuando el maestro Jigorō Kanō, fundador del jūdō, lo adoptó en 1884. Desde entonces, la costumbre de realizarlo se ha extendido a las demás artes marciales, para consagrar la primera práctica del año.

  Se trata de una ceremonia incluida en el marco de una clase. Primero se realiza una práctica o una demostración (o ambas) y luego, el kagami-biraki (la rotura del kagami-mochi). De este modo, la actividad marcial es la protagonista del día, como la de todos los otros días del dōjō: es un día más de práctica que incluye, al final, una suerte de brindis ceremonial.

  Actualmente, el Kagami-biraki se suele celebrar también en cualquier fecha que amerite una celebración importante, tal como bodas, eventos deportivos o fiestas propias de entidades comerciales.

Marcelo Carballal

Sub sedes en Argentina

Sub-Sede CAPITAL FEDERAL 

Parque Chas

Avenida de Los Incas 5033, Ciudad de Buenos Aires  

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Subte: Línea B – Estación «Los Incas»

Colectivos:

80 – 87 – 123 – 127 – 71 – 108 – 176

Adultos: Lunes y jueves 21:00 horas –  Sábados 11:00 horas

Niños: Lunes y jueves 17:15 horas

Instructor designado: Gabriel Perini – III Dan


Sub-Sede HURLINGHAM, PROVINCIA DE BUENOS AIRES

 Gimnasio Fit & Sport (pegado al club Defensores de Hurlingham)

Doctor Delfor Díaz 1848 – Hurlingham, Provincia de Buenos Aires  

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Ferrocarril Urquiza: Estación «Ejército de Los Andes»

Martes y jueves de 20 A 21:45 horas

Instructor designado: Ariel Alberti – III Dan


Sub-Sede SÁENZ PEÑA, PROVINCIA. DE BUENOS AIRES

Club Florentino Ameghino

Mosconi 2720. Sáenz Peña. Provincia de Buenos Aires

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Ferrocarril San Martín: Estación «Sáenz Peña»

Ferrocarril Urquiza: Estación «Villa Lynch»

Lunes de 20:00 a 21:00 horas

Jueves de 20:30 a 21:30 horas

Instructor designado: José Luis REVERTER – II Dan


Sub-Sede VILLA LYNCH, PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Av Rodríguez Peña 4735, Villa Lynch, San Martín, Provincia de Buenos Aires

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Horario de práctica Lunes y jueves de 20 a 22 horas

Instructor designado: Norberto Soler – I Dan


Sub-Sede JUNÍN, PROVINCIA DE MENDOZA

Biblioteca Popular Pedro J. Bustos.
Direccion: Fray Luis Beltran 167 , Junin, Mendoza.

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Dias y horarios de practica: Martes y Jueves de 20:15 a 21:30 hs.

Instructor designado: Javier Itzcovici – I Dan

Teléfono: +54 9 263 463-8264

SEDE CENTRAL

GIN RYU KAN HOMBU DOJO (Dojo del Dragón de Plata)

CLUB ATLÉTICO BANCO DE LA NACIÓN ARGENTINA

Zufriategui 1250, Vicente López, Provincia de Buenos Aires

(Colectora de Avenida General Paz, entre los puentes de Av. Cabildo Maipú y Av. Del Libertador)

200 metros de Puente Saavedra      VER MAPA AQUÍ

Colectivos

15 – 19 – 21 – 28 – 59 – 60 – 68 – 117

130 – 133 – 151 – 152 – 161 – 184 – 194

Metrobus

Estación «Puente Saavedra»

Trenes

Estación «Rivadavia» (Ferrocarril Mitre -Ramal Tigre)

Estación «Aristóbulo del Valle» (Ferrocarril Belgrano Norte)

Director: Fernando MARTINEZ  – IV Dan

Teléfono: 11 3 776-1074

CLASES REGULARES (para todo público)

Días: Lunes, Miércoles y Viernes

Horario 20:00 a 21:30 hs.

CLASES PARA NIÑOS
(de 3 a 6 años y de 7 a 14 años)

Día: Viernes

Horario: 19 a 20.00 hs.

Instructor designado: Santiago Martinez – I Dan

Instructores del Gin Ryu Kan Dojo Central

  • Jorge Campopiano – II Dan
  • Gonzalo Cuello – II Dan
  • Franco Pullol – II Dan
  • Pablo Domingo – II Dan
  • Sebastián Guidobono – I Dan
  • Luciano Toros – I Dan
  • Santiago Martinez – I Dan
  • Joaquín Sanchez Cruces – I Dan

Bingata – El arte del teñido

Por el Profesor Marcelo Carballal

Bingata


Diseño de bingata

  Aquellos que visitan Okinawa frecuentemente compran manteles, decoraciones para paredes, biombos y kimonos hechos de bingata, uno de los productos teñidos representativos del Japón, cuya calidad ha sido reconocida como equivalente al yūzen de Kyōto. Es una de las técnicas más apreciadas (y costosas) por los resultados vivaces que pueden obtenerse.

  Bin significa “color vívido” y kata (o gata, por eufonía), hace referencia a la técnica de teñido empleando plantillas de papel de estarcido, utilizadas para crear motivos sobre tela, los cuales son coloreados con tintas hechas de plantas locales.


Aplicación de los colores sobre los motivos

  El método de teñido del bingata fue introducido en Okinawa a través de la isla de Java (Indonesia) durante el siglo XIV, cuando el entonces reino de Ryūkyū comerciaba activamente con el sudeste asiático. En aquel entonces, el bingata era utilizado para las vestimentas de las mujeres de la corte; sin embargo, actualmente no es algo común toparse con kimonos de bingata debido a su costoso precio y a su producción limitada. Sólo se pueden ver como parte del vestuario de los artistas de danzas tradicionales okinawenses.

  Durante la época del reino de Ryūkyū (1429-1879), la corte había otorgado una autorización especial a tres familias ryukyuenses (los Takushi, los Chinen y los Gusukuma — o Shiroma) para que fuesen los tintoreros (entendiendo por este término a aquellos artesanos encargados de la tintura de las telas) oficiales de bingata. Pasando la tradición de generación en generación, los diseños de dichas familias se centraron en temas de pinos, bambúes, flores de ciruelo, grullas, tortugas, gansos, crisantemos y paisajes naturales.


Diseño de bingata (realizado por Keisuke Serizawa, 1948)

  Debido a su ubicación geográfica, el clima de Okinawa es diferente al del resto del Japón, y también lo son su flora y su fauna. Esta diferencia con el resto del país provocó que los colores y motivos utilizados en Okinawa fuesen diferentes de aquéllos de las otras islas del Japón: colores más vívidos, sujetos naturales como flores (glicinas e hibiscos) y pájaros locales.

  Los colores básicos utilizados son cinco: rojo, amarillo, verde, azul y violeta. El amarillo, obtenido de una planta autóctona llamada fukugi, es el típico color de fondo de los teñidos bingata de Okinawa. Dicho color se obtiene a través de la mezcla del pigmento amarillo con un rojo oscuro, siendo el resultado final un amarillo rico en matices anaranjados. Antiguamente, el uso de este color estaba prohibido para aquellos que no formasen parte de la familia real. La nobleza de Ryūkyū utilizaba un color azul pálido, mientras que los plebeyos teñían sus vestiduras de color índigo o negro.

Intérprete de danza okinawense vestida con un diseño en bingata

  Otro de los colores típicos de Okinawa es el azul índigo tendiente al turquesa. El pigmento para elaborar este color se extrae de una planta local, pero está trabajado con una técnica diferente de la del resto del Japón, siendo la misma más similar a aquella de los países subtropicales, en la cual el pigmento en cuestión es obtenido por precipitación.

  El rojo, obtenido a través del carmín, es también otro de los colores frecuentemente utilizado en los fondos del bingata. Y el verde y el violeta se obtienen mezclando los otros colores.

  El estarcido se confecciona superponiendo láminas de shibugami, un papel especial hecho con fibras de mora. Las láminas de shibugami son trabajadas a mano y encoladas en tres estratos, para luego ser tratadas con tanino de kaki y vapor. De este modo, el papel se vuelve resistente, pero adaptable a ser humedecido sin deformarse y a ser grabado con punzones cuando ya esté seco para obtener los motivos deseados.

  Aplicación de la pasta de almidón de arroz sobre el fondo

  El procedimiento con estarcido se desarrolla en varias fases:

  1. El estarcido es apoyado en la tela, mientras que con una espátula se aplica una pasta de almidón de arroz (norioki) con el fin de proteger las zonas que no deben ser teñidas (inicialmente los contornos del motivo y el fondo), cubriendo así las zonas vacías en el estarcido.
  2. Después del secado de la pasta, el diseño es coloreado en las zonas que quedaron libres. Para asegurar una buena resistencia del color, éste es aplicado dos o más veces, mientras la pasta de almidón asegura que el color no se expanda en el resto de la tela.
  3. Algunas zonas del diseño son sombreadas (kumadori) con una tinta más oscura, para dar un efecto tridimensional.
  4. La pasta de almidón de arroz se remueve mediante inmersión en agua corriente, tradicionalmente en un río.
  5. Todo el motivo coloreado es recubierto por pasta de almidón de arroz, de modo de protegerlo de la aplicación del color de fondo sobre toda la superficie restante.
  6. Por último, una vez que el color de fondo ha sido aplicado, el tejido es nuevamente lavado para remover la pasta de almidón.


Detalle de la aplicación de los colores sobre los diseños

  La Segunda Guerra Mundial asistió a la casi extinción del arte tradicional del bingata, pero Eiki Shiroma — un antiguo tintorero (ver aclaración del término arriba mencionada), quien había sido reclutado como soldado y enviado a la metrópolis — fue el que contribuyó ampliamente a su resurgimiento, recolectando estarcidos originales que habían sido preservados por artistas y coleccionistas japoneses. Con gran esfuerzo y la ayuda de otros artistas, Shiroma tuvo éxito en su emprendimiento y más tarde fue designado por el gobierno japonés como Tesoro Nacional Viviente en el arte del bingata.

Intérpretes de danza okinawense vestidas con diseños en bingata

Hachiko – El perro fiel

Hachikō, el perro fiel

Por el Profesor Marcelo Carballal

  Hachikō fue un perro de raza Akita que, desde el período de entreguerras, se convirtió en un símbolo de lealtad para los japoneses. Nacido el 10 de noviembre de 1923 en la ciudad de Odate (prefectura de Akita), el cachorro fue llevado a la capital al año siguiente por su dueño, Hidesamurō Ueno (1871-1925), un profesor de la Facultad de Agricultura de la Universidad de Tokyo.

Foto de Hachikō

  Los perros de la raza Akita tomaron su nombre de la montañosa prefectura homónima, situada al norte de la isla de Honshū, en donde se desarrollaron los primeros ejemplares alrededor del siglo XVII (los estudios realizados indican que los ancestros del perro Akita parecen haber llegado a Japón desde Europa, a través de Siberia y de la isla septentrional de Hokkaidō). Puesto que los perros Akita eran frecuentemente criados como mascotas por los emperadores y nobles japoneses, la raza fue conocida como “perro imperial”. Asimismo, la bravura de los perros Akita los hizo favoritos de los guerreros samurai.

  Desde recién llevado a Tokyo, Hachikō comenzó a demostrar una devoción especial hacia su amo, despidiéndolo cada mañana al salir para la universidad en la puerta de casa y yendo por la noche a la cercana estación de tren de Shibuya a esperar su regreso. Dicha situación se repitió hasta un día de mayo del año siguiente (1925), cuando el profesor Ueno no regresó como de costumbre: había sufrido un paro cardíaco fulminante mientras enseñaba en la universidad. No obstante, Hachikō retornaba cada día a la estación para esperar la vuelta de su amo.

  La devoción que Hachikō sentía por su amo ya muerto conmovía a la gente que lo conocía. Si bien muchos al principio creían que el perro merodeaba la estación en busca de comida, terminaron por darse cuenta de la verdadera situación, ya que Hachikō aparecía sólo a la hora de la noche en la cual llegaba el tren que antes traía de regreso a casa a su fallecido dueño .

  Uno de los antiguos estudiantes del profesor Ueno (que se había convertido en una suerte de experto en la raza Akita), viendo a Hachikō en la estación, comenzó a indagar sobre su historia, volviendo una y otra vez a visitar al perro y, finalmente, publicando varios artículos acerca de la notable lealtad de Hachikō. Uno de tales artículos, publicado en 1932 por el más prestigioso periódico de Tokyo, convirtió al perro en una celebridad nacional. La lealtad a la memoria de su amo impactó a los japoneses, concientizándolos del espíritu de lealtad familiar que debía ser perseguido por todos. Así, maestros y padres utilizaron la figura de Hachikō como un ejemplo a imitar por los más pequeños. En abril de 1934, una estatua de bronce fue erigida en su honor en la estación de Shibuya y el propio Hachikō estuvo presente en el acto de inauguración.


Estatua de bronce de Hachikō en la estación de Shibuya

  Desde la desaparición de su amo, el fiel Hachikō continuó regresando cada día a la estación de tren para seguir esperándolo durante los siguientes diez años, hasta su muerte, ocurrida el 8 de marzo de 1935 debido a una filariasis (actualmente, el cuerpo disecado de Hachikō se encuentra en el Museo de Ciencias Naturales de Tokyo). La estatua original de Hachikō  fue reciclada para los esfuerzos bélicos de la Segunda Guerra Mundial, pero el fiel perro — que no había sido olvidado después de la guerra — recibió en 1948 el honor de tener una segunda estatua, esta vez encargada al artista Takeshi Andō (nieto del escultor original) por la «Sociedad Reconstructora de la Estatua de Hachikō». La nueva estatua fue erigida en agosto del mismo año, constituyendo actualmente un popular punto de encuentro para los tokyotas. Por otra parte, en 1994, la sede en Japón de la cadena CBN consiguió obtener un viejo disco de pasta — roto en tres pedazos — que contenía una grabación del ladrido de Hachikō. Luego de que los técnicos hubieran reparado el disco utilizando cirugía láser, la voz de Hachikō pudo ser oída por millones de radioescuchas el sábado 28 de mayo de 1994, testimoniando su continua popularidad entre los japoneses.

Templos de Kyoto

Por el Profesor Marcelo Carballal

Templos de Kyoto

Kinkaku-ji (金閣寺)

  Kinkaku-ji (o “Templo del Pabellón Dorado”) es el nombre informal del templo Rokuon-ji. Su nombre de montaña (aclaración: todos los templos japoneses construidos después del siglo VIII tiene un “nombre de montaña”, o sangō — utilizado como un prefijo honorario del nombre del templo propiamente dicho) es Hokuzan. Construido en 1397 como una residencia de descanso del shōgun Ashikaga Yoshimitsu (1358-1408), fue transformado en templo budista por su hijo. Este templo de la secta Rinzai consiste en un edificio de tres plantas. El primer nivel es básicamente una gran habitación rodeada por un balcón bajo, construida en el estilo shinden-zukuri, evocando la clásica decoración japonesa. El segundo nivel es un recinto cerrado construido en el estilo buke-zukuri, característico de las mansiones de los guerreros samurai. Finalmente, el tercer nivel presenta la arquitectura típica de los templos Zen, albergando en su interior una serie de imágenes budistas. Sobre el techo del templo hay un fénix dorado y, en forma inmediatamente adyacente al edificio, se encuentra un magnífico jardín. En 1950, el Kinkaku-ji fue incendiado por un novicio budista con sus facultades mentales alteradas (una versión novelada de dicho suceso se encuentra en la obra El Pabellón Dorado, del escritor Yukio Mishima, publicada en 1956). La estructura actual fue reconstruida en 1955 y, recientemente, fueron restaurados los interiores del edificio y el techo del mismo.

Ginkaku-ji (銀閣寺)

  Su nombre de montaña es Tōzan y su nombre formal, Jishō-ji. Ubicado al este de Kyoto, al pie del monte Tsukimachi, la construcción del Ginkaku-ji (o “Templo del Pabellón de Plata”) fue comenzada en 1474 por el shōgun Ashikaga Yoshimasa (1435-1490), quien se inspiró en la residencia de su abuelo (ver “Kinkaku-ji”). Yoshimasa pretendió recubrir de plata el edificio construido, pero la severidad de la Guerra Ōnin (comenzada en 1467) impidió que dicho proyecto se concretase. Yoshimasa, quien tomó los votos budistas en 1485, se dedicó a las artes, convirtiéndose en uno de los pioneros de la ceremonia del té. Tras su muerte, y a pedido en su testamento, la estructura fue transformada en un templo budista de la secta Rinzai.

Sanzen-in (三千院)

  Perteneciente a la secta Tendai del budismo esotérico, fue construido entre los años 782 y 806 por el sacerdote Saichō. Su nombre de montaña es Gyozan y tiene como objeto de veneración a la imagen del Buda Yakushi (en sánscrito, Bhaisajyaguru). Reconstruido en 1148, su tríada del Buda Amida es uno de los Tesoros Nacionales del Japón.

Kiyomizudera (清水寺)

  Su nombre de montaña es Otowasan. Fue construido por el sacerdote Enchin en el año 768, aunque la estructura actual fue reconstruida en 1633. Los diferentes edificios de este templo de la secta Hossō forman un complejo en el cual se encuentran varios recintos sagrados, siendo el más popular de ellos el santuario Jishu, dedicado a la diosa Okuninushi-no-Mikoto. Sin embargo, el mirador del edificio principal — desde el cual se aprecia una vista espectacular de Kyoto — es sin duda el símbolo del Kiyomizudera. Debajo del mirador está la cascada de Otowa, con tres vertientes de agua que terminan en un estanque. Los visitantes al templo recogen el agua con unos cucharones metálicos con largos mangos de madera y la beben, creyendo en sus propiedades sagradas. El templo es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Daigo-ji (醍醐寺)

  Fundado en 874 por el sacerdote Rigen Daishi, es el templo principal de la subsecta Daigo de la secta Shingon. Su nombre de montaña es Shinsetsuzan y tiene como objeto de veneración a la imagen del Buda Yakushi. El templo tomó su nombre del emperador Daigo (885-930), quien ingresó a sus claustros en 930 para tomar los votos sacerdotales. Varias de sus estructuras, incluyendo el kondō (salón principal) y la pagoda de cinco pisos, figuran entre los Tesoros Nacionales del Japón. El templo es también Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Saihō-ji (Kokedera) (西芳寺・苔寺)

  Famoso por su jardín de musgo (de allí su denominación familiar de “Templo del Musgo”, o Koke-dera), fue construido durante el Período Nara (710-794). Su nombre de montaña es Kōinzan y perteneció originalmente a la secta Hossō. Fundado por el sacerdote Gyōki, su historia indica que religiosos tan importantes como Kūkai (también conocido con el nombre de Kōbō Daishi) y Hōnen sirvieron como priores en este templo. Sin embargo, fue cayendo en el abandono hasta que, en 1339, se solicitó la ayuda del famoso sacerdote paisajista Musō Kokushi  para hacerlo revivir. En primer lugar, Musō cambió la orientación doctrinaria del templo hacia la secta Zen. El jardín del musgo, ubicado en el sector este del templo, está dispuesto en forma circular, centrado alrededor de la llamada “Laguna de Oro” (en japonés, Ōgonchi), presentando más de ciento veinte variedades de musgo, que se cree que comenzaron a crecer tras la inundación del predio del templo en el Período Edo (1603-1868). Pertenece a los Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO desde 1994.

Tenryū-ji (天龍寺)

  Templo principal de la subsecta Tenryū de la secta Rinzai. Su nombre de montaña es Reigizan y fue fundado por el shōgun Ashikaga Takauji (1305-1358), principalmente para venerar al Buda Shakamuni (en sánscrito, Shakyamuni). Su primer prior fue el sacerdote Musō Kokushi. Como templo vinculado tanto a la familia Ashikaga como al emperador Godaigo (1288-1339), fue tenido siempre en alta estima y está considerado como el más importante de la secta Rinzai en la ciudad de Kyoto. La laguna artificial Sōgen, creada por Musō Soseki, es uno de los sitios a admirar del Tenryū-ji, el cual figura en la lista de Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO desde 1994.

Ryōan-ji (竜安寺)

  Templo del budismo Zen y uno de los Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO desde 1994. Fue creado por la subsecta Myōshin-ji de la secta Rinzai. Su nombre de montaña es Daiunzan. Dentro del templo existe uno de los jardines de piedra más famosos del mundo, construido en 1488. El creador de este jardín no dejó ninguna explicación sobre su significado, por lo cual durante siglos ha sido un misterio descubrir el verdadero sentido de su belleza. Se trata de un jardín rectangular, construido frente al edificio principal, y cuya composición utiliza arena rastrillada, musgo y rocas. Los tres lados restantes están cerrados por muros, lo que junto a la línea inferior de la plataforma, desde la cual se debe contemplar el edificio, permite acotar la visión del jardín en un marco longitudinal. En total hay quince piedras, dispuestas en tres grandes grupos, destacándose en cada grupo una piedra mayor que las demás. El conjunto de piedras no puede abarcarse de un solo vistazo, debiendo ir moviendo la vista para captar todo el panorama.

Higashi Hongan-ji (東本願寺)

  Sede de una de las dos subsectas dominantes de la secta Shin. La secta Higashi Hongan-ji cuenta con unos cinco millones y medio de creyentes, y fue establecida en 1602 por el shōgun Tokugawa Ieyasu (1543-1616),  cuando éste dividió la secta Shin en dos (Nishi Hongan-ji y Higashi Hongan-ji) con el objeto de minimizar su poder. El templo tiene una superficie total de 99.000 m² y el salón Goei-dō (construido en 1911) tiene una altura de 31 metros.

Tō-ji (東寺)

  Templo de la secta Shingon, cuyo nombre significa “templo del este”. Originalmente tuvo su contraparte, el Sai-ji (o “templo del oeste”), ubicados a ambos lados del portal Rashōmon (una de las entradas a la antigua capital imperial). Su nombre de montaña es Hachimanzan y fue establecido en 796, dos años después de que la capital fuera trasladada a Heiankyō. En 823, el entonces emperador Saga (786-842) instituyó al famoso sacerdote Kūkai  como prior del templo. La pagoda del templo Tō-ji (Tesoro Nacional) se alza a 57 metros del suelo, siendo la estructura de madera más alta del Japón. Data del Período Edo, cuando fue reconstruida por orden del shōgun Tokugawa Iemitsu (1604-1651). El templo fue incluido por la UNESCO en la lista de Patrimonios de la Humanidad.

Kōdai-ji (高台寺)

  Fue construido en 1605 por la dama Nene (esposa de Toyotomi Hideyoshi, 1536-1598) para honrar la memoria de su difunto marido. Este templo de la secta Rinzai, cuyo nombre de montaña es Jubusan, tiene como objeto de veneración a la imagen del Buda Shakamuni. En su predio se encuentra la tumba de la dama Nene y un conjunto de cerezos que hacen del templo un sitio de atracción turística de la antigua capital.

Kennin-ji (建仁寺)

  Establecido en 1202, es el primer templo de la secta Zen en haber sido fundado en Japón. Su nombre de montaña es Tōzan. Fue el sacerdote Eisai, quien figura en la historia como el introductor de la secta Zen en el Japón, el que sirvió como primer prior de este templo y en el cual se encuentra su tumba. Durante los primeros años, el templo combinó las enseñanzas de las sectas Zen, Tendai y Shingon, pero bajo el mandato del undécimo prior se convirtió en una institución puramente abocada al budismo Zen. Actualmente es uno de los templos generales de la secta Rinzai. Contiene notables obras de arte y dos dragones pintados en el cielorraso, creados en 2002 para conmemorar el octavo centenario de la fundación del templo.

Byōdō-in (平等院)

  Fue originalmente construido en 998 como una residencia de descanso de Fujiwara-no-Michinaga (966-1027), uno de los miembros más poderosos del clan Fujiwara. Su nombre de montaña es Asahisan. Fue en 1052 cuando  Fujiwara-no-Yorimichi (990-1074) cambió su carácter original al de templo budista. Su estructura más famosa es el Salón del Fénix (Hō-ō-dō), construido en 1053. Rodeada por una laguna paisajista, es la única estructura original remanente del templo. El Salón del Fénix consiste en un edificio central flanqueado a ambos lados por dos corredores, que atesora una imagen sentada del Buda Amida (en sánscrito, Amitābha). La escultura de unos 3 metros de altura desde su cabeza hasta las rodillas, realizada por Jōchō, está hecha de ciprés japonés y dorada a la hoja. Originalmente denominado Amida-dō (o “Salón de Amida”), el Salón del Fénix fue comenzado a ser llamado de esa forma a comienzos del Período Edo debido a la estatua del fénix que luce el techo del edificio central. Más allá de ser uno de los Tesoros Nacionales del Japón, el Salón del Fénix fue incluido por la UNESCO en la lista de Patrimonios de la Humanidad

Daitoku-ji (大徳寺)

  Templo de la secta Rinzai del budismo Zen. Su nombre de montaña es Ryūhōzan. Fue establecido en 1319 por el sacerdote Shūhō Myōchō, también conocido con el nombre de Daitō Kokushi. Fue frecuentado por el emperador Godaigo (1288-1339), siendo contado en su época como uno de los cinco templos sagrados del Japón. Pero, luego de que el shogunato Ashikaga (1333-1373) se hubiera establecido, fue removido de la lista, mientras las autoridades optaron por ignorarlo en favor de otros templos que no se les habían opuesto abiertamente. De allí en más, el templo decidió apartarse de mediar en la política para focalizarse en las enseñanzas budistas. Tras la caída del shogunato Ashikaga, muchos señores feudales (daimyō) realizaron donaciones y sostuvieron al templo. Así, en su predio existen seis subtemplos construidos por diversos señores feudales y mecenas. Uno de ellos, el Daisen-in — cuyo edificio principal constituye un Tesoro Nacional — presenta un jardín de arena en su estructura.

Manpuku-ji (萬福寺)

  Es el templo general de la secta Ōbaku de la escuela Zen, la cual entró en Japón desde China en 1654 a través de la ciudad de Nagasaki, siendo la última de las tres sectas del budismo Zen en ingresar al archipiélago. Siete años después de su ingreso, el templo Manpuku-ji fue fundado por el sacerdote chino Yinyuan Longqi  y construido en el estilo arquitectónico de la dinastía china Ming. Fue recién a partir de la décimo cuarta generación que los priores del templo comenzaron a ser japoneses.

Myōshin-ji (妙心寺)

  Templo de la secta Rinzai del budismo Zen, fundado por Kanzan Egen, y sede general de la subsecta Myōshinji de la misma escuela. Dicha subsecta posee más de tres mil templos en todo el Japón, junto con diecinueve monasterios. El templo Myōshin-ji fue fundado en 1342 y su nombre de montaña es Shōhōzan. Una de las diferencias notables entre esta y otras subsectas de la escuela Rinzai es que la subsecta Myōshinji no sigue necesariamente los kōan (problemas que contienen aspectos inaccesibles para el entendimiento racional y que son establecidos para evaluar el estado individual de iluminación).

El Gran Buda de Kamakura

Por el Profesor Marcelo Carballal

El Gran Buda de Kamakura


El Daibutsu de Kamakura

  Al referirse a Kamakura, la primer cosa en cruzar la mente de cualquier japonés o iniciado en el tema será sin duda la estatua del Gran Buda (Daibutsu), uno de los pilares de la herencia cultural de esta ciudad de la prefectura de Kanagawa.

  Después de la estatua del Gran Buda de Nara (entronizada en el templo Tōdai-ji), el Gran Buda de Kamakura es, con sus 13,35 metros de alto y 93 toneladas de peso, la segunda imagen de Buda más grande del Japón. Fabricada en bronce, el grosor del material varía dependiendo de la parte de la estatua, oscilando entre los 3 y los 12cm. Al observarla detenidamente, la imagen del Gran Buda presenta sobre su superficie varias leves líneas horizontales, lo cual habla de un trabajo de emparchado, realizado — efectivamente — con ocho piezas de bronce. La tecnología moderna aún no ha conseguido hallar con precisión la manera en la cual el Gran Buda fue fundido y construido. 


Detalle de las manos del Gran Buda

  Cuando, en 1195, la imagen del Gran Buda de Nara fue reconstruida, Minamoto-no-Yoritomo — el fundador del shogunato de Kamakura (1192-1333) — asistió a la ceremonia de entronización y, viendo el tamaño colosal de la estatua, quiso que una semejante fuera construida en Kamakura como demostración de su poder. Si bien no pudo ver realizado su deseo en vida, puesto que murió cuatro años más tarde, fue su concubina quien se encargó de materializar el anhelo del shōgun. Así, en 1238, el sacerdote budista Jōkō fue enviado a solicitar donaciones por todo el Japón, ya que el shogunato de Kamakura — patrocinador de los templos de la secta Zen — no otorgó ninguna ayuda financiera al proyecto de erigir una estatua del Buda Amida (en sánscrito, Amitabha), venerado por la secta Jōdo.

  La construcción de la estatua — originalmente de madera — se vio completada en 1243; sin embargo, fue totalmente destruida por una violenta tormenta en 1247. Cinco años después, en 1252, una segunda campaña de recolección de fondos posibilitó la construcción de una nueva imagen — esta vez de bronce —, que es la que actualmente se puede apreciar en el predio del templo Kōtoku-in de la ciudad de Kamakura.

  Originalmente la estatua del Gran Buda estaba entronizada en un amplio edificio de madera, el cual fue destruido por una nueva tormenta en 1335. Una segunda construcción se edificó en reemplazo de la anterior; pero, en 1495, fue una vez más destruida por un terremoto y posterior maremoto. Desde entonces, la estatua del Gran Buda ha permanecido al aire libre. Ya en años recientes, se efectuaron reparaciones menores al Daibutsu; una, en 1923, tras el Gran Terremoto de Kantō, cuando resultó dañada la base de la estatua, y otra en 1960, para reforzar el segmento del cuello y la base con el fin de que la imagen pudiera resistir a un eventual terremoto de similar intensidad.

Gran Buda de Kamakura

  Por su balance, fuerza y dignidad, la estatua del Gran Buda de Kamakura amerita ser contada entre los Tesoros Nacionales del Japón.

Los Tesoros Nacionales Vivientes

Por el Profesor Marcelo Carballal

Los tesoros nacionales vivientes

  “Tesoro Nacional” (en japonés, kokuhō) es el nombre del título designado por el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología del Japón a las propiedades culturales más importantes del país, extendiéndose tal distinción a edificaciones y obras de arte. En la misma línea, “Tesoro Nacional Viviente” (en japonés, ningen kokuhō) es el nombre del título que el Japón otorga a ciertos maestros de artes tradicionales e interpretativas aún vivos con el fin de preservar las técnicas y habilidades artísticas en peligro de desaparición.

  En 1950, el gobierno japonés comenzó a nombrar “tesoros nacionales vivientes” a ciertas personas o grupos que eran considerados “portadores de bienes culturales intangibles de importancia” (en japonés, jūyō mukei bunkazai hojisha), así como lo hacía con los sitios u objetos de alto valor cultural que eran designados tesoros nacionales.

  Los artistas elegidos reciben una protección especial del gobierno y un incentivo económico que los obliga a forjar sucesores en el campo de su respectivo arte con el fin de evitar la extinción de las tradiciones artísticas. Algunas de las artes protegidas son la alfarería, la música, la manufactura del papel, la confección de muñecas, la herrería, las expresiones escénicas tradicionales (el noh, el kabuki y el bunraku), la pintura y el diseño textil.


 Jarrón. Obra de Shōji Hamada

  El propósito de este programa establecido como ley es entonces el de reconocer a las personas más destacadas en el campo de las artes tradicionales con el fin de  conservar y transmitir su legado a las generaciones siguientes. Aparte del Japón, varios otros países — como Corea del Sur, Francia, Tailandia, Filipinas y Rumania — han incluido en sus programas oficiales el reconocimiento a los valores culturales intangibles y a las personas que los encarnan.


“Ante el espejo”. Grabado en madera de Shinsui Itō

  Sin embargo, a pesar de la importancia de dicho reconocimiento, no existe un listado completo disponible de aquellos galardonados con el título de Tesoro Nacional Viviente en el campo de las artes escénicas (aunque sí en el de las bellas artes), desde que dicho título comenzase a ser otorgado a partir de 1955. Entre las personas designadas como Tesoros Nacionales Vivientes se encuentran los siguientes artistas:

Hasui Kawase (1883-1957), artista de grabado en madera

Shinsui Itō (1888-1972), artista de grabado en madera

Mitsugorō Bandō VIII (1906-1975), actor de teatro kabuki

Shōji Hamada (1894-1978), alfarero

Toyozō Arakawa (1894-1985), alfarero

Gorō Yamaguchi (1933-1999), intérprete de shakuhachi

Tatsuzō Shimaoka (1919-2007), alfarero

Jakuemon Nakamura IV (1920-     ), actor de teatro kabuki

Gennosuke Matsumoto (1924-     ), intérprete de taiko

Tōjūrō Sakata IV (1931-    ), actor de teatro kabuki.

Marcelo Carballal